miércoles, mayo 30, 2012

TREN

"TREN" (Cuento) • por Alfredo Ismael Lama En realidad no sé cómo llamar a esto. En mi sueño desperté con la sensación de estar viajando en un tren, hacia el este, deduzco, por el impulso que te da el movimiento, el ruido y la forma de caminar de lo que creo era el guarda de aquella formación, a diferencia de los trenes de mi niñez, bulliciosos y alegres, este era silencioso, el guarda no pedía boletos y el vagón estaba en semipenumbras. El guarda pasaba a mi lado, cuando lo vi claramente, me daba la espalda y entraba al otro vagón, miraba a uno y otro costado como constatando que el pasaje estuviera completo, recuerdo que... Entre el ruido de las ruedas chocando contra los desniveles de los rieles, le grité. ¡Dónde para este tren!- A lo que no obtuve respuesta, es mas ni siquiera se dio por enterado, deduje, nadie me lo diría. En ese instante supe; Estaba en un tren que no era normal, era fantasmagórico. El vagón en vez de asientos tenía camas, yo estaba en la última o la primera (según de donde se lo mirara) con la cabeza hacia el este, frente a mi cama, pasillo por medio un hombre se incorporó (yo diría mecánicamente como si llevara siglos dando la misma información) y me respondió, -“ESTE TREN, NO PARA NUNCA”- El rostro de aquel hombre era marrón, ajado en años, un pergamino salido de alguna secreta y añeja sociedad, sus ojos parecían un certificado de absoluta resignación que avalaban lo que acababa de comunicarme... “ESTE TREN, NO PARA NUNCA”... Lo que no tengo claro es si me lo comunicó con palabras o me lo trasmitió mentalmente, dicho esto, el hombre volvió a su posición anterior desentendiéndose de mí, como si esa información fuera parte de una tarea ni grata ni ingrata, simplemente, una tarea con muchos años de cumplimiento. En realidad yo era pasajero reciente de aquél tren y como es habitual en mí, me tiré boca arriba en la cama a pensar. ¿Cómo llegué allí? Indudablemente el tren iba sobre rieles, los rieles son vías y estas que yo sepa en la vida terrena, están sobre la tierra; Además esta el monótono ruido de las ruedas sobre los rieles, el sonido a vapor de la locomotora, la que, en algún momento, necesitará reponer agua para su viaje. ¿Entonces, el tren para? Si esto ocurre, el hombre que me dijo “Este tren no para nunca” ¿ No lo sabe, no lo escucha? O, la única misión que tiene es el informe que me dio y luego regresa a su sueño milenario. El vagón, común, pero a diferencia de los trenes que conozco, no tenía camarotes, las camas estaban a la vista, yo no las veía pero sabia que estaban, talvez la actitud del guarda al inclinarse a izquierda y derecha como comprobando su pasaje, me dio esa información, lo curioso es que yo siendo nuevo en ese tren, el guarda no me prestara ninguna atención. ¿O talvez era como mi informante, con una tarea impuesta por siglos? Recuerdo que el tren seguía su marcha y yo estaba ensimismado por el continuo traqueteo de los hierros sobre los hierros, el hamacarse del vagón, y la tranquilidad del recinto, no se cuanto tiempo pasó desde que me despertara solo se que de pronto, con un chirrido agudo, el convoy aminoraba su marcha y lentamente se detenía. Sin ninguna clase de premura me volví hacia el hombre que me dijera “Este tren no para nunca” y con una satisfacción interior, especie de cosa normal, luego de un análisis le grité. ¡Oiga, ! no me dijo usted que este tren no se detenía! El hombre ni siquiera se dio por enterado, me levante, me puse el pantalón y las zapatillas y como la cosa mas normal del mundo me dispuse a bajar del tren. Caminé los metros que me separaban de las escalerillas y comencé a descender del mismo, al bajar lo hago mirando al oeste, lo primero que veo es un pasto muy verde, intenso y desparejo, típico de las estaciones de los pueblos de campaña, en la vía lateral, había otro tren, caminé hasta situarme frente a las escalerillas, mi intención era pasar por ellas y llagar al andén que presumía estaba a la izquierda, pero no lo veía, solo sabia que estaba allí, por alguna fortuita razón no lo hice y he aquí que el tren del cual descendí se fue o desapareció al igual que el otro. De pronto me encontré en mi habitación, en mi cama y comencé a escribir este relato. ¿Qué era ese tren? ¿Estuve realmente en él? ¿Fui afortunado con mi regreso? Alfredo Ismael Lama. Comodoro Rivadavia. Chubut Patagonia Argentina. "TREN DE LAS NUBES" de SUSANA RODRIGUES TUEGOLS

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