
FLOR FOSFORESCENTE
En la costa bravía de tu encanto
recosté una flor,
transferencia espiritual ajena.
Cuidé esa flor fosforescente
con alegrías que chispeaban lluvias
y el riego diario.
Transparentes espumas la anegaron,
se deslizó un suspiro
y siguió su existencia en el ocaso.
Tu amor le inyectó fuerzas constantes
rescató las caricias de las brisas
y al mismo tiempo se durmió de pena
porque ya tus ojos no encendían luces
ya no la mirabas…
SUSANARODRIGUES TUEGOLS
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